La multiplicacion de la mierda



Hasta hace no mucho todo el caos de las redes sociales tenía un epicentro : Twitter. En sus mejores momentos, Twitter era la plaza pública más entretenida que se podía imaginar. Podías entrar y tropezarte con un chiste perfecto, un debate fascinante o un berrinche de alguien que creía tener siempre la razón. Era exasperante, sí, pero también único.

Esa magia hace tiempo que desapareció. Twitter, rebautizado como X, se ha convertido en un lugar tóxico, dominado por peleas constantes, contenido diseñado para indignar y una sensación generalizada de agotamiento. Todo está diseñado para mantenerte atrapado en una espiral de confrontación y negatividad. Cory Doctorow llama a esto enshittification, un proceso en el que las plataformas, al principio, priorizan la experiencia del usuario, luego la de los anunciantes, y finalmente acaban devorándose a sí mismas en su búsqueda de beneficios. Eso es exactamente lo que ha pasado con X: un lugar que alguna vez fue divertido y útil se ha degradado hasta el punto de ser apenas soportable.

Pero si una plataforma plataforma de mierda no era suficiente, ahora tenemos tres. A la toxicidad de X se suman Threads, el intento de Meta por crear un espacio "seguro", y Bluesky, la alternativa supuestamente exclusiva que prometía ser el remedio al anonimato. Por desgracia, en lugar de ofrecer algo mejor, estas plataformas han caído en problemas distintos que su predecesora, pero problemas al fin y al cabo.

Threads, por ejemplo, parecía una apuesta interesante: un lugar menos agresivo y más relajado. Pero no ha tardado en convertirse en un nido de clickbaits emocionales. Cada post parece una invitación a aplaudir los problemas personales de alguien o a validar sus inseguridades. No hay nada malo en compartir nuestras neuras, pero Threads ha llevado esto al extremo, convirtiendo las redes en una especie de espectáculo de autocompasión diseñado para generar likes. Donde X abruma con su agresividad, Threads lo hace con su constante sobreexposición emocional.

Y luego está Bluesky, la red que parecía prometer un refugio para quienes querían escapar del ruido facilitado por el anonimato. En ete caso, su problema no es la toxicidad ni la sobreexposición, sino la irrelevancia. Bluesky tiene tan poco contenido, tan poca energía y tan poco engagement que apenas consigue captar la atención. Es un lugar tranquilo, sí, pero tan falto de dinamismo que parece condenado a desvanecerse en el olvido.

En lugar de mejorar la experiencia de las redes sociales, lo que hemos conseguido es fragmentarla. X es tóxica, Threads es agotadora y Bluesky es aburrida. La multiplicación de plataformas no ha resuelto nada; solo ha dispersado el caos. Al final, quizás el problema no está en los formatos, sino en en nuestra insistencia en buscar en estos espacios algo que, una y otra vez, demuestran no ser capaces de ofrecernos. Tal vez, simplemente, deberíamos tomarnos un respiro y dejar de mirar la pantalla.

Comentarios

Entradas populares